Una logline destila una historia en una sola oración hecha para enganchar a un lector o comprador: un protagonista, su objetivo, el conflicto central, e idealmente un toque de ironía o de apuesta. Se solapa con la premisa pero apunta hacia afuera — es tanto una herramienta de venta como de enfoque.
Los escritores también la usan internamente: si no podés escribir una, quizás todavía no sabés de qué trata tu historia.
Ejemplo
«Una negociadora de rehenes quemada debe convencer al único criminal que no puede leer — su propio hijo, del que está distanciada».