El clímax es el momento hacia el que la historia ha construido — la confrontación, la elección o la revelación que resuelve la pregunta dramática central. Es donde los deseos del protagonista, sus fallas y la acción ascendente chocan y algo se zanja.
Un clímax ganado paga un planteamiento que el lector medio había olvidado; uno no ganado resuelve el conflicto por coincidencia o por un poder que la historia nunca estableció. La diferencia es si el final se siente inevitable en retrospectiva.
Ejemplo
No «un desconocido llega y arregla todo», sino «el personaje por fin hace lo que evitó durante 300 páginas — y lo paga».