La estructura de tres actos divide una historia, a grandes rasgos, en el planteamiento (acto 1), la confrontación que escala (acto 2) y la resolución (acto 3). Los actos se articulan en puntos de giro: el incidente incitador lanza la historia, un punto medio cambia su dirección, y el clímax resuelve la tensión central.
Es una descripción, no una fórmula — la mayoría de las historias satisfactorias adoptan esta forma, la haya planificado el escritor o no. Usada con soltura, es un buen diagnóstico para detectar dónde flojea un borrador. (Para aplicar estructura sin matar el descubrimiento, ver cómo esquematizar una novela.)
Acto 1: una ex enfermera reservada acepta un último trabajo. Acto 2: el trabajo sale mal y suben las apuestas. Acto 3: se expone la mentira sobre la que está construida su familia, y ella elige.