El incidente incitador es el momento en que empieza la historia propiamente dicha — la ruptura que saca al protagonista de su mundo ordinario y lo mete en el conflicto central. Suele llegar temprano, tras el planteamiento justo para que el lector sienta qué se está alterando.
Un buen incidente incitador es específico e irreversible: una vez que ocurre, el personaje no puede simplemente volver a como estaban las cosas. Es la primera articulación de la estructura de tres actos.
Ejemplo
La carta que revela la herencia; la llamada sobre el cuerpo; el desconocido que sabe el nombre real del protagonista.